Diez reflexiones de Lao-Tsé

Lao-Tsé es considerado uno de los filósofos más importantes y relevantes de la civilización oriental. No está muy claro en qué época vivió, ya que según la tradición china fue en el siglo VI a.C. pero según estudiosos y analistas contemporáneos parece ser que pudo haber vivido en el siglo IV a.C., en el período de las Cien Escuelas del Pensamiento. A Lao-Tsé se le atribuye haber escrito tanto el Dào Dé Jing como el Tao Te Ching, obras esenciales del taoísmo.

Las obras de Lao-Tsé, y en consecuencia las enseñanzas de la Filosofía Taoísta, se centran en el analizar la naturaleza para obtener una visión clara sobre el funcionamiento natural de la existencia en sí y poder así determinar el Orden Natural de las cosas. En Espiritualmente, queremos mostraros un pequeño esbozo de la sabiduría y enseñanzas de uno de los grandes pensadores chinos, por eso os traemos una recopilación de 10 reflexiones suyas recogidas en el libro Hua hu ching:

1. Cantar no es más sagrado que escuchar el murmullo del arroyo, pasar entre tus dedos las cuentas de un rosario no es más sagrado que respirar, y vestir hábitos religiosos no es más espiritual que usar ropa de trabajo.

2. Si das de manera generosa y anónima iluminarás tu oscuridad interior y tu virtuosismo se convertirá en santuario que te beneficiará a ti y a los demás.

3. No traces una línea para delimitar lo que es espiritual y lo que no lo es. Si separas tu vida espiritual de tu vida ordinaria no estarás en el Sendero.

4. Las enseñanzas del Maestro no son la medicina; son sólo la receta. El mentor no te lleva a tu destino, sólo te da el mapa que te servirá de guía para que encuentres el camino.

5. De la misma manera que todo está bien en las riberas cuando el río fluye claro y limpio por el cauce apropiado, así tu vida estará llena de armonía si ejerces control sobre tu mente.

6. El ansia de iluminación no es diferente del ansia de riquezas materiales.

7. Es parte de la ley cósmica que lo que pienses, lo que digas y lo que hagas determinará lo que suceda en tu vida.

8. La mente, en su empeño por detener el cauce del río en su lugar, deja pasar por alto la simple verdad del momento.

9. No creas que porque meditas silenciosamente estás clarificando tu mente. La claridad de la mente no se alcanza sólo con huir del mundo.

10. No tienes que esconderte en retiros espirituales. Puedes ser un bondadoso eremita contemplativo justo aquí, en medio del ajetreo del cotidiano vivir.

 

Espiritualmente, un gran espacio para aprender, un lugar donde encontrar muchas respuestas”