Aprender a convivir: La fábula del puercoespín

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío ya que no estaban preparados para afrontarlo.

Los puercoespines, dándose cuenta de la difícil situación, decidieron unirse en grupos, de esa manera se abrigarían y protegerían entre sí. Pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, justo los que ofrecían más calor. Ante el daño que se hacían entre sí, decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección: o aceptaban las espinas de sus compañeros o  desaparecían de la Tierra. Con gran sabiduría, decidieron volver a estar juntos pese a los pequeños problemas que se ocasionaban. De esa forma, aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con su compañero más cercano les ocasionaba, ya que lo más importante es el calor del otro.

 

En Espiritualmente sabemos que cuesta convivir con alguien y encontrar ese compañero perfecto con el que compartir la vida. Pero la mejor relación no es aquella que une personas perfectas, sino aquella donde cada uno aprende a convivir con los pequeños defectos del otro sin condiciones, y admirar sus cualidades. Porque sólo aprendiendo a aceptar los errores y defectos de los demás y quererlos por lo que son conseguiremos tener relaciones sanas y fuertes, ya sea de amistad, familiares o de pareja.

 Aprender a convivir: La fábula del puercoespín

Espiritualmente, un gran espacio para aprender, un lugar donde encontrar muchas respuestas”