Vidas ejemplares: Ludwig van Beethoven y cómo se quedó sordo

A principios de 1824, Ludwig van Beethoven completaba su obra cumbre, el trabajo por el que es recordado por todos nosotros casi dos siglos después de su muerte: su 9ª sinfonía. Tanto es así, que son muchas las personas que desconocen la existencia de miles y miles de novenas sinfonías como por ejemplo la de Mozart o la de Mahler. Basta con decir 9ª sinfonía para identificarla inmediatamente con la de Beethoven.

Vidas ejemplares: Ludwig van BeethovenEse mismo año, 1824, Beethoven estrenaba ante el público vienés del teatro Kärntnertor su obra. Una vez terminada, las personas que escuchaban por primera vez aquella pieza tan trascendental y rompedora dentro del mundo sinfónico, aclamaron apasionadamente al compositor. Aplausos, gritos, golpes en el suelo.

Pero Beethoven, de espaldas al público, era incapaz de escucharlo. Sólo se dio cuenta de su espectacular triunfo de aquella noche cuando, uno de los solistas de la noche, le hizo señas para que se girara y pudiera contemplar todo aquello que no podía oir.

Por muy bueno que seas haciendo tu trabajo, a veces la vida no te lo pone fácil para lograr el éxito. La vida de Ludwig van Beethoven no fue nada fácil. Empezó a detectar problemas en el oído cuando tenía tan sólo 27 años y fue perdiendo la capacidad auditiva gradualmente. Para un compositor perder su oído es algo terrible, es la base de todo su trabajo.

Hundido en una terrible depresión, y sin saber qué hacer, Beethoven optó por esconder su sordera y aislarse de todo el mundo para que nadie pudiera descubrirlo. Haciendo vida de ermitaño en  Heiligenstadt, un pueblo cercano a Viena, siguió componiendo, pues no podía dejarlo de lado. Su sordera era cada vez más pronunciada, pero aún así, Beethoven compondría sus dos mejores obras: la 3ª sinfonía (Heroica) y la 6ª (Pastoral).

Ludwig van Beethoven es un ejemplo de que no hay que rendirse ante las adversidades. Pese a sufrir una tremenda depresión debido a la injusticia de quedarse sordo, hasta el punto de plantearse el suicidio, el compositor alemán no desistió. Cuando ya estaba completamente sordo, en 1820, envió una carta a su amigo Franz Wegeler, en la que le decía: “Agarraré al destino por el cuello y lo desfiaré“, una frase que todos debemos recordar para superar nuestras adversidades.

Beethoven convivió con la sordera progresiva durante casi 30 años y pasó sus últimos 7 años de vida completamente sordo. Aun así, durante ese periodo, compuso sus obras cumbre con una fuerza y una vitalidad impresionantes. En Espiritualmente queremos tomar su vida como ejemplo de superación personal. Os dejamos ahora con una de las obras que compuso estando ya sordo, su 6ª sinfonía, conocida también como Pastoral, interpretada por la Deutsche Kammerphilharmonie Bremen, dirigida por Paavo Jarvi.

Os dejamos también con la pieza de su 9a sinfonía más conocida. El Himno de la alegría con la letra del poeta Friedrich von Schiller.

Espiritualmente un gran espacio para aprender, un lugar donde encontrar muchas respuestas”