Cuentos para pensar: el muñeco de nieve

En un pueblo perdido de la montaña, era habitual que cada invierno se quedara cubierto por la nieve. Un día, había dejado de nevar y los niños, ansiosos de libertad, salieron de casa y empezaron a corretear por la blanca y mullida alfombra recién formada.

Cuentos para pensar: el muñeco de nieveLa hija del herrero, tomó puñados de nieve con sus pequeñas manos hábiles, y puso todo su empeño en moldearla. “Haré un muñeco como el hermanito que hubiera deseado tener” se dijo.

Cuando acabó, le salió un muñeco de nieve precioso, redondo, con ojos de carbón y un botón rojo por boca. La pequeña estaba entusiasmada con su obra y convirtió al muñeco en su inseparable compañero durante los tristes días de aquel invierno. Le hablaba, le mimaba…

Pero pronto los días empezaron a ser más largos y los rayos de sol más cálidos… El muñeco se fundió sin dejar más rastro de su existencia que un charquito con dos carbones y un botón rojo. La niña lloró con desconsuelo.

Un señor muy mayor, que buscaba en el sol tibieza para su invierno, le dijo dulcemente: Seca tus lágrimas, bonita, porque acabas de recibir una gran lección. Ahora ya sabes que no debe ponerse el corazón en cosas perecederas.

Todo en nuestra vida es efímero pero sin embargo nos aferramos a cosas transitorias, instantáneas y fugaces. Nos centramos en lo pasajero, lo breve y, sin embargo, damos poca importancia a todo aquello que realmente es permanente y duradero. Tenemos que aprender a distinguir y saber a qué cosas darles nuestra atención para no poner todos nuestros esfuerzos en aquello efímero.