Estar en el ahora

Tus experiencias pasadas influyen en tu estado emocional actual? En Espiritualmente te contamos cómo superarlo y centrarte en tu presente a través de este artículo publicado en www.uncursodemilagros.com.es
-¿Dónde están tus pensamientos?
-Estaba pensando en el Ahora.
-¿Y qué diferencia ves entre pensar en el Ahora y estar en el Ahora?
-Bueno, me has pillado. Son cosas diferentes.
-¿Tú crees?
-Estoy convencida de ello. Pensar en cualquier cosa que no esté aquí y ahora es precisamente no estar en el Ahora.
-No estoy de acuerdo.
-Sí lo estás. Tú eres yo.
-Pues te aseguro que no estoy de acuerdo.
-Pero todos los gurus dicen que…
-Sé lo que tú sabes. Ahorrémonos un discurso teórico. Te propongo un juego.
-A ver. Sorpréndeme.
-Piensa en algo del pasado que te produzca alguna emoción negativa.
-A ver, déjame pensar…Ya.
-Bien. Y dime sinceramente…¿cuántas veces te viene ese mismo recuerdo a la semana?
-Unas cuantas.
-Lo sé. Y cada vez que te viene, lo que haces automáticamente es enfocarte en tu presente, determinando que ese hecho está en tu pasado y no existe en el ahora, y que por tanto no merece la pena pensar en eso ahora. Y decides no dedicar ni un segundo a pensar en algo que te provoca enfado. Decides estar en el ahora.
-Sí, eso hago. Y funciona.
-¿Por cuánto tiempo funciona?
-Bueno, luego reaparecen los mismos pensamientos. Pero se trata de un entrenamiento mental que…
-No más discursos teóricos, por favor.
-Jopelines.
-No digas palabrotas.
-¡Jopelines!
-Di palabrotas.
-Ups. Eres una petarda.
-Lo conseguí. Ja. Bueno, bromas aparte, te diré lo que ya sabes: Para tu mente no hay diferencia entre tu experiencia presente, y cualquier recuerdo o proyección mental sobre el futuro, ya que todo lo vive en el Ahora.
-Sí, pero…
-Tus pensamientos sobre el pasado y sobre el futuro reaparecen porque tienen una información importante para ti. Son una oportunidad de perdón tan importante como cualquier suceso que experimentas en el presente. Y siempre se presentan en el Ahora. Pero tú los desprecias sólo porque has aprendido teóricamente que “deberías” vivir en el presente para tener paz. Es un hecho que cuando hayas vaciado tu mente de juicios recuperarás tu estado natural de paz, y como consecuencia vivirás tus experiencias de cada Ahora disfrutando de ese gozo interno, pero esto es una consecuencia. Primero vacía tu mente de juicios. Has de entender qué significa ese “vaciar”. Y practicarlo, claro.
-Ok, te sigo.
-Vaciar la mente de juicios no significa esforzarse por no juzgar.
-¿Ah no?
-No. Significa observar los juicios que haces, porque ellos contienen todas las creencias falsas que albergas sobre ti misma.
-Sí, eso lo sé.
-Sí, lo sabes. Pero sólo aplicas lo que sabes a tus experiencias en el presente. Y pasas por alto tus “experiencias mentales”. Anulas esas oportunidades por considerar que no son reales. Y te aseguro que para ti lo son.
-Pero entonces, ¿no he de esforzarme por vivir el presente?
-No. Lo que tú entiendes por vivir el presente es algo que ocurrirá de manera natural, cuando toda la maraña de pensamientos sobre el pasado o el futuro que bloqueas sea observada y deshecha. Los juicios sobre lo que ocurre en tu presente ya los estás trabajando. Y también los que tienen que ver con el futuro, si éstos te sorprenden. Pero no estás suficientemente atenta observando tu diálogo interno mental cotidiano, que en ti es muy potente. Ahí tienes cosas que hacer. Y ánimo. Ya comienzas a confiar en ti, y eso significa que estás cerca de confiar en todo. Y de recordar quién eres realmente.
-Gracias. Eres una gran maestra.
-Y tú.
-Ja. Me siento como si yo misma me piropeara.
-¿Es malo eso?
-No. Realmente no. La humildad es la arrogancia de quien quiere tener razón en su creencia de que es un ser pequeño y débil. Todos somos grandes maestros. Incluidos los que no saben que lo son.
-Amen.

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